viernes, 20 de febrero de 2015

ÉTICA PARA VIVIR MEJOR PETER SINGER

Leyendo los capítulos 4, 6 y 10 del libro “Ética para vivir mejor”,  del Autor Peter Singer, da la impresión de que las maneras de pensar del Ser Humano no han cambiado en nada, o sí aparentan estar distintas, en esencia, son las mismas. El tiempo pasa, las maneras de realizar las cosas cambian, la tecnología mejora, la organización social está en constante modificación, y la percepción del tiempo cada vez está más disminuido, pero el Hombre siempre será el mismo, el mismo ser egoísta, el mismo ser bélico, el mismo ser inconforme, el mismo ser envidioso, el mismo ser ingenioso, el mismo ser manipulable, el mismo ser que “donde va Vicente, va la gente”.

No soy experta en comportamiento humano, y tampoco soy psicologa o socióloga, pero no es un secreto para la humanidad, que todos como individuos necesitamos un apoyo externo psicológico que ayude a la estabilidad mental, pues esta tiende a desestabilizarse por dos cosas: o por tener mucho o por tener muy poco. No siempre se busca este bastón de la misma manera, algunas personas se fanatizan con la religión, otros gastan cantidades exorbitantes de dinero en psicoterapias, otros gastan iguales cantidades o mayores en cosas materiales o adicciones como el juego, las drogas, el alcohol, etc. Aunque las maneras de mitigar ese hueco mental sean distintas el fin siempre será el mismo, intentar rellenar un hoyo que no se sabe por qué, ni de qué está vacío; porque el que lo tiene todo está insatisfecho y al que le falta todo siempre querrá ser como el primero.

Desde tiempos remotos el Hombre se muestra insatisfecho con lo que tiene, y con lo que no tiene, es una constante competición entre los prójimos para demostrar quien tiene más o para aparentar tener más; en Occidente esto se evidencia en cuanto a las posesiones materiales, el dinero, el prestigio, la clase social, tener más no es suficiente, siempre hay que tener mucho más; en cuanto a Oriente, específicamente Japón, se observa en la cantidad que pasa una persona trabajando y dedicando cada segundo de su tiempo a la empresa donde trabaja, dejando de lado el aspecto familiar e individual, ya que la empresa pasa a ser su familia y su prioridad, por lo tanto quien más tarde salga de su trabajo, será mejor visto a los ojos de los demás, quien más humilde se muestre ante el otro, así gane el triple de dinero, mejor será tratado, descansar más de dos fines de semana seguidos es casi un sacrilegio para los japoneses, por lo que su competencia consiste en quién trabaja más y en quien se muestra más sumiso; aún así tienen un profundo anhelo de poder compartir tiempo con sus familias como lo hacen en Occidente.

Retomando el concepto Occidental de “tener mucho no es suficiente, siempre hay que tener mucho más” nos redireccionamos al concepto de préstamo y crédito, “utilizado para poder adquirir los bienes y servicios que nos brindan un bienestar y una mejor calidad de vida”, lo anterior es un cliché utilizado por los bancos y entidades de financiamiento para poder subsistir en este mundo capitalista de endeudamiento para poder comprar cosas que en realidad no necesitamos, pero que para no quedarnos atrás con respecto a nuestros prójimos o se podrían llamar “rivales” de endeudamiento finalmente terminamos comprando, y los bancos y entidades terminan a su vez enriquecidos por la cantidad de intereses que cobran por cada préstamo. 

Retomando un poco de historia es realmente cómico que en tiempos memorables la usura fuera castigada y se viera como una mala acción, sería interesante trasladar los bancos actuales y todas las entidades que manejan crédito a esa época y ver cómo reaccionan las personas, ver cómo manejaban ellas en ese entorno la manipulación constante a la que estamos sometidos por medio de los sistemas de crédito y la deudas actualmente, que aunque digan que hacen más fácil algunos aspectos de la vida, es sólo propaganda de alienación para caer en sus redes y endeudarnos hasta el cuello. Por lo anterior, Aristóteles decía “ que la forma más odiada de transacción es ganar dinero en base al préstamo de dinero, porque es antinatural”; y  la vida funcionaba bien así, incluso se convirtió en una idea judeo cristiana a la que había que seguir sin excepción porque aquellos que no la atendían no podían disfrutar el “Cielo”, consecuentemente pasarían su eternidad en el infierno, sin embargo unos cuantos años más adelante Calvino propuso lo siguiente “la riqueza, lejos de comprometer las posibilidades de la salvación, era una señal de salvaciòn y cuanto más riqueza se poseía más inconfundible era la señal.” dando pie a los comerciantes a continuar con su negocio de usura, que lo podemos ver actualmente con los bancos.

Por otra parte, y dejando de lado las insatisfacciones del modo de vida, también hay un aspecto importante dentro de cada persona, y es el propósito por el que se vive, una persona sin propósito no logra sobrevivir a las diferentes circunstancias que la brinda el diario vivir, sean estas buenas o malas, un ejemplo claro lo podemos ver en la mitología  griega con el personaje de Sísifo, quien condenado por los dioses tenía que empujar una roca cuesta arriba, y cuando estaba a punto de llegar a la cima esta caía nuevamente, teniendo que reiniciar su tarea Sísifo por toda la eternidad. Es un aprendizaje que enseña que ser perseverante en un proyecto que no da resultados es perder el tiempo, pero también puede indicarnos que se persevera en algún proyecto porque se tiene un propósito, y al aferrarnos a él se pueden lograr grandes cosas, sin embargo Sísifo poseía la inmortalidad, y ese valioso tiempo que como Seres Humanos, mortales, poseemos es muy poco, por lo que hay que aprovecharlo al máximo, ademàs también hace alusión a una frase célebre de un afamado científico llamado Albert Einstein quien dijo “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. 

Concluyendo la revisión de los capítulos anteriormente mencionados lo que más me gustó fue la manera en que el autor, Peter Singer, analiza la población japonesa, su estructura, su forma de proceder y de pensar, cómo explica la manera en que un país con escasos recursos naturales es una potencia económica, y la manera en que la cultura del trabajo japonesa no vea como una obligación el cumplir un horario, sino que se ve como un espacio familiar en donde ni siquiera se firma un contrato de trabajo, sino un certificado de pertenencia a la empresa, haciendo todo un ritual de bienvenida dándole las gracias a los padres de la persona que entra a trabajar por darle el estudio que lo condujo hasta ese empleo, y  a su vez los padres agradeciendo que esa empresa será la nueva familia que brindará bienestar y protección al nuevo trabajador.

Además, es pertinente agregar que no sabía que, por las reglas judeocristianas precedidas por las ideas de Aristóteles, no se veía con buenas ojos a los comerciantes y los usureros en aquella época, quedando con el trabajo de préstamos la población judía, lo cual fue un factor muy influyente en la futura discriminación hacia esta población, que de por sí ya venía siendo perseguida.

Finalmente, el autor hace una comparación con las horas de trabajo entre Occidente,  específicamente Estados Unidos y Japón, no estoy de acuerdo con la afirmación acerca de que los japoneses envidian a los norteamericanos porque tienen más tiempo para compartir con sus familias. Si bien los japoneses tienen un cultura de trabajo basada en el sentido de la responsabilidad y el sentido de pertenencia que no les permite compartir con sus familias; pero los norteamericanos tienen también horarios extensos de trabajo y no tienen realmente tiempo de calidad con sus semejantes, pues su cultura de trabajo está basada en que entre más se trabaje, más dinero se ganará, por lo que es más importante para ellos conseguir más dinero para poder sostener altos niveles de vida.

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