viernes, 17 de abril de 2015

Trabajo decente en las personas con discapacidad.

En Colombia el tema de discapacidad está evidentemente en pañales, no es ningún secreto para nadie que en este país el concepto de discapacidad es sinónimo de inequidad, pobreza y precarias condiciones de salud y pésima calidad de vida. 

Por otro lado, está el trabajo decente, tan lejos en Colombia de hacerse realidad, es una de las más fantásticas utopía, y no es porque sea pesimista  o por que tenga razones personales, lo digo como persona trabajadora que intenta ayudar a personas trabajadoras. 

Si unimos los dos conceptos anteriores, nos encontramos con la pareja más dispareja que pueda existir; no porque no sean compatibles, sino, porque en Colombia el trabajo decente es muy poco, y hay muy pocas empresas que emplean a personas con discapacidad. Debo aclarar que si puede existir, y de hecho, existe, en países con un desarrollo y un progreso considerable en la parte de salud y seguridad del trabajo, implementación de trabajo decente y con programas exclusivos de inclusión. También hay pocas empresas colombianas que hacen contrataciones a personas con situación de discapacidad, aprovechando de ésta manera algunos beneficios que les brinda el Estado. 

Ahora, por qué el trabajo decente está tan lejos de alcanzarse en Colombia?. Intentaré responder con lo siguiente: Porque al flexibilizarse los contratos laborales aumentó  la rentabilidad y competitividad de las empresas, pero no generó empleos, las personas trabajadoras se ven en un "vaya y venga"  con contratos que duran 3 meses a lo mucho, salarios cambiantes según el tipo de actividad laboral, trabajadores a los que sus empleadores los ven como máquinas de hacer dinero, descártables y reemplazables; aquellos que está "vinculados" son pocos y se consideran afortunados; contratos donde el trabajador tiene que hácerse responsable por su seguridad social, lejos de tener una liquidación, una prima, o el ahorro de sus cesantías. Alguien va a estar tranquilo con éstas condiciones?.

La OIT (Organización Internacional de Trabajo) en 1944 hizo su primer reconocimiento al derecho de las personas con discapacidad de tener oportunidad de trabajo, pero hay que ponernos en contexto: una empresa promedio colombiana no posee facilitádores arquitectónicos para un buen desplazamiento, no poseen baños diseñados para discapacitados, a duras penas hacen cumplimiento de las recomendaciones de salud pública y se hacen los de la vista gorda en gestión de riesgos. Entonces, cómo garantizar a todos los trabajadores, en cualesquier situación, un trabajo decente?.

En el artículo 23 de la Declaración Universal de Derechos Humanos dice: " Toda personas tiene el derecho a trabajo, a la elección libre del empleo, a las condiciones justas y favorables de trabajo y a la protección  contra el desempleo. Toda persona, sin discriminación tiene derecho a igual pago por igual trabajo. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración justa y favorable asegurando para él y su familia una existencia digna, y recibir el suplemento, si fuera necesario, de otros medios de protección social. Toda persona tiene el derecho a formar y unirse a los sindicatos para proteger sus intereses."

Esto aplica?. En Colombia tenemos trabajadores con mismos cargos y diferentes salarios, por edad, por raza o por género; no se tiene libre elección de empleo, siempre se debe estar sujeto a los caprichos del empleador; no hay condiciones justas ni favorables, no hay flexibilidad de horarios, y poco importa el estrés psicosocial que generan los puestos de trabajo y sus exigencias; no hay protección  contra el desempleo, prácticamente tiran a la calle al colaborador sin importar esposa e hijos; la protección social es reducida, de mala calidad y siempre intentando estafar al trabajador dilatando autorizaciones, exámenes, revisiones, negando servicios, sin mencionar el eterno temor de la incapacidad prolongada por miedo a perder el trabajo; y por último y por esto no menos importante, la persecución laboral para aquellos que pertenecen a sindicatos, creando temor, amenazas y acoso laboral.

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